«Los niños de mi vida», de Gabrielle Roy

En 1929, Gabrielle Roy, una hermosa muchacha que quiso ser actriz, empezó a trabajar como maestra a los veinte años, en un pueblecito de Canadá donde el frío, el hambre y la pobreza mordían de verdad. Poco después pasó al colegio masculino de una pequeña ciudad provinciana. De esas primeras experiencias surgirán las seis maravillosas historias recopiladas en Los niños de mi vida.

Niños humildes, de padres y madres granjeros, curtidores, limpiadoras; emigrados algunos desde cualquier parte del mundo; sin saber una palabra de su nuevo idioma; recibidos en una escuela y en un aula donde, a pesar de la dureza de la vida, bastará un ramo de flores, una manzana mordisqueada, un puñado de nueces o una canción, para hacer sonreír a toda una clase.

Gabrielle Roy, inteligente y sensible, con un estilo excelente, viene a ser reportera de una infancia muy diferente a la actual, siempre al lado de quienes pierden, como Chaplin y Dickens, como Saroyan en La comedia humana, como Harper Lee en Matar un ruiseñor, como Betty Smith en Un árbol crece en Brooklin. Su testimonio amable y conmovedor, donde vibra el amor a la vida y a sus gentes, es un magnífico regalo que se lee con gratitud y una sonrisa desde la primera página.

José R. Ayllón

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: