«Cruce de Damas», de María Boado Olabarrieta

Encuentro del Club de Lectura con la autora María Boado Olabarrieta, fiscal de violencia sobre la mujer desde 2004, antigua alumna y madre de alumnos del colegio

“CRUCE DE DAMAS”, UNA NOVELA DE SUSPENSE JUDICIAL PARA NO PERDERSE

María Boado Olabarrieta es, desde 2004, fiscal de violencia sobre la mujer, cargo que desempeña en la actualidad en nuestra Comunidad Autónoma, pero es, además, una mujer con inquietudes literarias que ha publicado recientemente su primer libro, “Cruce de damas”, una novela de suspense judicial que no deja indiferente, que atrapa al lector desde la primera página y que sorprende en cada capítulo.

 “Cruce de damas”, que va ya por su tercera edición en tan sólo dos meses desde su publicación, es una encrucijada de relaciones personales sobre una trama judicial cuyo hilo argumental el lector no quiere perderse hasta el final. Así lo hemos podido comprobar los lectores del Club de Lectura del colegio, que tuvimos la magnífica oportunidad de compartir con María nuestras impresiones acerca de su primera obra. Fue el pasado 25 de febrero, en un encuentro organizado por el Club con el apoyo del APA.

“Cruce de damas” ha sido, además, la mejor terapia para María Boado cuando se tuvo que enfrentar al diagnóstico de un cáncer de mama que, paradójicamente, le dio la oportunidad de hacer realidad uno de sus sueños: escribir un libro. Como reconoce la propia autora, “comencé a escribir con el fin de evadirme. Entonces, escribía y escribía… La verdad es que todo salió de forma muy sencilla, fue casi como un paseo apasionante. Pensaba en los personajes, tenía un hilo conductor y estos iban tomando forma, tomaban vida por sí mismos, lo que resultaba muy interesante. El libro me ‘comía’ la mente y el tiempo. Realmente, me quitaba el sueño la novela y qué hacer con los personajes”.

Precisamente, María nos detalló cómo fueron surgiendo estos personajes y por qué son como son. Miguel fue el primero en aparecer en el universo de “Cruce de damas” y, como nos contó María, “fue el más difícil porque me suponía ponerme en la piel de un acusado y de un hombre, y eso era algo que yo no había experimentado nunca. Por mi experiencia puedo saber bien cómo se siente una víctima, porque tenemos contacto directo con ella, pero no así en el caso de los acusados, con los que apenas hablamos ya que nos comunicamos con ellos a través de sus abogados”.

Ane, una de las damas, es su personaje preferido “porque tiene muchos recovecos. Es la víctima y yo quería una víctima con la que no quisiéramos empatizar. Quería que generase vergüenza en su entorno. Además, una víctima necesita desahogarse, pero a Ane no la dejan hacerlo y eso al final es perjudicial, y no solo para ella”.

En el caso de la otra dama, Marta, la joven enamorada de Miguel y futura abogada que se encargará de esclarecer su caso, “fue el personaje más fácil para mí al ser jurista. Con Marta quería dar dos visiones. Por un lado, la de la chiquilla engañada a través de cuyos ojos podemos ver a los otros personajes como los vería cualquier persona y, por otro, ya como abogada, percibe las cosas de forma diferente, se libera de los prejuicios porque tiene que ver al resto de personajes de otra manera para buscar la verdad, que es lo que hay que hacer en Derecho. Las situaciones que plantea la novela son un reflejo de lo que pasa también en la realidad”.

Según reconoció la propia María, “además de una crítica al sistema judicial, lo que yo quería plasmar en la novela era, principalmente, el sufrimiento de una víctima de agresión sexual en la pareja que no recibe tratamiento, porque su entorno se lo impide, y la presunción de inocencia que, en el caso de Miguel, no se tiene en cuenta al apuntar todas las pruebas a su culpabilidad. Es una novela, pero es algo que puede pasar perfectamente”.

Efectivamente, aunque es una novela de ficción, “Cruce de damas” bebe de la realidad, de las situaciones que la propia María ha vivido como juez y como fiscal y también, como ella misma nos desveló, de las anécdotas relatadas por sus amigos en el transcurso de una cena o de una conversación informal. Así, su primera novela está tejida con retazos de experiencias y de personas reales del entorno de María, cuyos caracteres ella refleja en sus propios personajes.

Aparte de Miguel, Ane y Marta, intercambiamos con María nuestras impresiones sobre los otros personajes, en concreto, hablamos del fiscal Luis Cilla; de la psicóloga Nuria de Prado; de Germán, el hermano de Marta; de Enrique Mansa, el abogado de oficio de Miguel, de Óscar, su amigo fiel, y, por supuesto, de Iker, el marido de Ane, y de la familia de ésta.

Y no pudieron faltar tampoco nuestros comentarios acerca del escenario en el que se desarrolla la trama, con el que María tiene asimismo un vínculo personal: el pueblo de Oña, que ella tan bien conoce; Burgos, la ciudad que la vio nacer y que de forma tan bella describe en su novela, o Bilbao, la ciudad natal de su madre, donde María estudió Derecho y se licenció con Matrícula de Honor.

“Cruce de damas” es la primera novela de María Boado Olabarrieta, pero no será la última. De hecho, la autora, que ha firmado un contrato por ocho años con la editorial Penguin, está ya trabajando en su siguiente obra que, según nos desveló, se desarrollará también en el ámbito rural burgalés, esta vez en la zona de Lerma.

Antes de ver la luz de la mano de Penguin, María presentó “Cruce de damas” a un concurso literario que no ganó, pero, como reconoce la autora, “la publicación del libro es un premio mayor que haber ganado un premio, como lo es el poder disfrutar de encuentros como este, en contacto directo con los lectores, conocer sus impresiones y recibir su cariño”.

Para nosotros, los lectores del Club, el premio ha sido el poder leer su novela y el haber compartido con ella las emociones vividas en este “Cruce de damas”. Anoten el título. No pueden perdérselo. 

Vicky R.

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