«La espera», de Keum Suk Gendry-Kim

Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la por entonces URSS se repartieron el territorio cercano, dividiéndolo por el Paralelo 38. Una de las consecuencias de esta decisión fue el estallido de una guerra entre los años 1950 y 1953. Es precisamente en este espacio temporal en el que la historietista surcoreana Keum Suk Gendry-Kim sitúa su novela gráfica “La espera” (Reservoir Books), que pudimos comentar en la sesión del Club de Lectura el 25 de marzo.

Basada en hechos reales, e inspirada en las experiencias vitales de varias abuelas, “La espera” narra la historia de Gwija, una mujer norcoreana que se ve obligada a huir de su país con su familia por el estallido de la guerra. Es durante este exilio cuando, por una serie de circunstancias, se separa de su marido y de su hijo mayor, con los que espera reencontrarse. Así, y durante 70 años, Gwija no pierde la esperanza de un reencuentro, un deseo que la sustentará durante toda su vida y que tendrá como base el programa que el gobierno norcoreano puso en marcha para favorecer el encuentro entre los familiares que se vieron forzados a separarse por la guerra y a vivir en dos países también fragmentados (Corea del Norte y Corea del Sur).

Con “La espera”, Keum Suk Gendry-Kim muestra, a través de sus dibujos en blanco y negro, el trauma de un país y de las familias separadas tras la división de Corea y la guerra de 1950. A lo largo de sus 256 páginas, la autora nos muestra la tragedia vivida por muchas familias que, como Gwija, no pierden la esperanza, aún hoy en día, de reencontrarse con sus seres queridos.

“La espera” fue distinguida como Mejor Cómic del Año por The Washington Post, Forbes y Publishers Weekly, además de haber recibido otros premios de prestigio internacional.

Además de “La espera”, en el Club de Lectura del colegio hemos leído “Hierba” (Reservoir Books), de esta misma autora y anterior a “La espera”, una novela gráfica en la que ahonda en un drama social, esta vez el sufrido por las adolescentes coreanas obligadas a prostituirse durante la ocupación japonesa.

Como la propia autora reconoce en sus entrevistas, la publicación de sus obras obedece a su objetivo de no olvidar y de evitar que la historia vuelva a repetirse, y lo hace pensando sobre todo en las nuevas generaciones, para las que estos conflictos quedan muy lejos.

Si tienen que hacer alguna recomendación, anoten los dos títulos: “Hierba” y “La espera”. No fallarán.

Vicky García

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: