«Los ingratos», de Pedro Simón

Al final del libro, en un apartado de agradecimientos, el autor menciona una serie de libros y/o autores que le han ayudado para escribir el libro, pero a mi entender y por cómo se desarrolla la historia, hay otro que no menciona. Sí que dice un autor, Miguel Delibes, y un libro, Cinco horas con Mario. Pero hay otro que no menciona del mismo autor y que igual el autor no ha caído en la cuenta, pero en mi caso, y por haberlo leído también no hace mucho en el Club de Lectura, no he podido evitar relacionarlo, El camino.

Es cierto que ambas novelas narran, en cierto modo, cosas diferentes o al menos ese es su objetivo. Pero el modo en el que deciden hacerlo, hace que haya muchas similitudes. Puesto que nos vamos a encontrar cómo se desarrolla o se termina de desarrollar, mejor dicho, la infancia de un niño en un pueblo y el microcosmos que allí hay.

La historia se centra, principalmente desde el punto de vista del protagonista, en cómo la madre de la familia, sobrepasada por los problemas en su matrimonio y la sobrecarga que supone el trabajo y cuidar de la casa, no encuentra tiempo para hacer frente a todo y busca ayuda para poder hacerlo. Y con esa intuición que da el saber que su hijo también tiene problemas, acaba buscando a alguien que pueda cuidar (¿o quizás hacer de segunda madre?) de su hijo pequeño.

Esta especial relación es la que define el eje del libro, puesto que David tendrá en Emérita la segunda madre que necesita y Emérita tendrá en David la posibilidad de ver cómo podría haber sido su “Currete”, puesto que tenía hasta los dos lunares encima del labio.

Pero no sólo se queda reflejada la relación entre ambos sino también cómo es el ambiente en el pueblo. Pueblo no mencionado en la novela, pero que se supone ubicado en Castilla-La Mancha, si bien en un pueblo minúsculo, de unos 200-300 habitantes. Y es aquí donde quizás se puede encontrar una de las principales diferencias con El camino, de Delibes. Puesto que si bien en los libros de Delibes la vida en el pueblo casi roza lo idílico, en la novela de Pedro Simón hay una crudeza en los comportamientos, a lo que Emérita no es ajena. “Una es sorda pero no boba” repite una y otra vez. Y esa pequeña sociedad es lo que permite grandezas, como el comportamiento de Emérita y lo que supuso para la familia, como las miserias del entorno, con los chismes acerca de su figura o las risas que supuso en el espectáculo del circo. Como bien se comentó en la reunión del Club al comentar el libro, “pueblo pequeño, infierno grande”.

La conclusión respecto al libro y respecto al título podrían ser la clave de todo el libro. Podría entenderse como una crítica hacia el protagonista, David, y por extensión a la familia, por haber dejado a Emérita abandonada en el pueblo y no habérsela llevado con ellos a Madrid. Casi se podría decir que la novela lo estaba pidiendo, puesto que no parecía tener apenas familia. Pero creo que el autor por otra parte también ha querido hacer una crítica a toda la sociedad española en general. Y aprovechando la editorial lo del tema de “España vaciada” que tanto ha triunfado estos últimos años, el autor sí que ha lanzado una buena andanada indicando cómo hemos abandonado a las personas que han puesto nuestra sociedad donde está sin pedir nada a cambio y exigiendo aún menos.

Los ingratos somos nosotros.

Miguel Ángel del Hoyo

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