Microrrelatos VI Edición: Categoría B (3º y 4º EPO)

Primer premio: Luis Pérez-Salvador García-Gallardo (4º Secundaria)

¡QUÉ ALIVIO!

Es un día normal, voy por la calle y de repente… No siento nada, no me puedo mover. Todos me miran esperando alguna respuesta…Se monta un gran escándalo. Intento moverme, no puedo, es inútil. Espero a los especialistas; veo ese gran vehículo con luces: ¡qué alivio! Me recogen. Y todo el escándalo…se para. Al final, sólo necesitaba llenar el depósito… de gasolina.

Segundo premio:  Alejandro Incháustegui Marcos (3º Secundaria)

EL DEBATE

Don Estuche estaba contento siempre… pero tenía un problema. ¡No le cabía un boli borrable! Así que pensaron todos y obtuvieron la respuesta: un debate. Se organizaría entre boli borrable y no borrable… El que ganase se quedaría dentro de Don Estuche y el que perdiese se iría. Empezaría el boli borrable y habría dos rondas, la primera de dos minutos y la segunda de tres.

  • ¡Hola! dijo boli borrable. Yo creo que me tengo que quedar porque me puedo borrar y él no.

Ahora le tocaría a no borrable.

  • Yo soy más barato.
  • Pero tú, si no te puedes borrar cuando alguien escriba contigo y se confunda, ¿qué hace?
  • Pues pone un paréntesis. ¡¡¡!!!

Se acabó la primera parte. Iban empatados, pero empezó la segunda parte.

  • Yo me puedo cambiar las minas -dijo boli borrable-
  • Pero yo tengo más colores que tú -dijo no borrable-.

Al final como estaban por un lado los rotuladores y por otro las pinturas… Don Estuche se hizo una ampliación y todos vivieron felices como siempre. ¡Ah!, por cierto, Don Estuche era el moderador del debate.

Tercer premio:  Sara Garijo Simón (4º Secundaria)

EL PERRO DE TERESA

Teresa, yendo a casa, se encontró un perro. Pero al llegar a casa, su madre no le dejó quedárselo. Y le dijo:

  • Déjalo en la calle, que es de donde llegó.

Teresa no sabía cómo quedárselo, así que dio una respuesta:

  • Pero mamá, si lo encuentran los de la perrera podría morir fácilmente.
  • Eso es mentira, en la perrera le van a dar comida hasta que le adopten, -dijo su madre-.

Entonces, Teresa pensó qué hacer para quedárselo y llegó a la conclusión de que tenía que esconderlo. A la mañana siguiente, como era sábado, y su madre trabajaba, decidió ir a comprar comida para perros y mientras, dar un paseo.

Cuando llegó la madre se pusieron a merendar pan con  morcilla. Cuando Teresa se fue con sus amigas, la madre se atragantó. El perro cuando lo oyó fue corriendo y de repente saltó y le dio en la espalda. ¡LE SALVÓ LA VIDA! Al instante, la madre salió corriendo a decirle a Teresa que se podía quedar con el perro porque le había salvado la vida.

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