Yo soy Malala, por Lucía Lozano
Este libro nos narra la historia de cómo se crea una heroína;nos habla de Malala, una niña de tan solo 11 años que consiguió que su increíble hazaña diese la vuelta al mundo, logró abrir los ojos y oídos de miles de personas de los cinco continentes, pero sobre todo el corazón.
Malala viene de un pequeño pueblo de Pakistán, surcado por valles y
colinas, ha tenido una infancia feliz a pesar de que la pobreza y el hambre son características propias de esa zona, pero además, se le suman los constantes ataques de talibanes que cometen inmundas fechorías y atrocidades contra cualquier habitante, sea hombre o mujer, niño o anciano. Ante esta injusticia, Malala va a alzar su voz; alertando al mundo a través de un blog. En dicho blog, la joven denuncia el terrible hecho de que a las niñas no se las permita asistir al colegio, un derecho tan básico como la educación. Va a manifestar la marginación que sufren las mujeres en silencio día a día, la privación de derechos y libertades.
Con este blog, Malala alcanzará su objetivo, la noticia recorrerá el mundo; aquí en Europa la gente queda boquiabierta ante la valentía y el coraje de esta niña que incluso ha arriesgado su vida y ha estado en manos de la muerte para hacer del mundo un lugar mejor, donde la igualdad sea el pilar fundamental de todas las sociedades independientemente de en qué parte del hemisferio te halles.
Pero…detrás de toda heroína hay unos padres, y los de Malala han tenido un papel fundamental en el desarrollo de las creencias e ideas de la pequeña, ya que desde el primer momento, han educado a Malala para que esta tenga voz propia, para que nadie le diga lo que debe hacer o lo que debe pensar. El padre es todo un defensor de los derechos de la mujer, tanto es así, que a pesar de las cientos de críticas recibidas por sus amigos más cercanos decidió enfrentarse a la realidad de su mundo y abrió un colegio exclusivamente para niñas; esto estaba muy mal visto por la mayoría de hombres e incluso mujeres del pueblo, ya que afirmaban que la mujer debía estar en la casa, criando a los varones y enseñando sus labores a las niñas, por ello, recibía numerosas amenazas de muerte, y era uno de los objetivos de los talibanes, aun así, salía todos los días a la calle, orgulloso de aportar su grano de arena a la causa. La madre de Malala, tan fugaz como una estrella, que aunque no siempre se la veía, estaba allí; apoyando a su hija, animándola a manifestarse y a luchar por sus derechos.
Malala es un ejemplo de cómo alguien tan pequeño puede abrirse paso en un mundo de gigantes, de que todo sacrificio tiene su recompensa, de que el mundo quiere cambiar, pero para ello necesita más gente así, valiente, con las ideas claras y sin miedo a expresarlas.
OPINIÓN PERSONAL:
La historia de Malalame ha abierto los ojos ante las enormes diferencias que existen entre continentes y de la suerte que tenemos por haber nacido en un lugar donde todos podemos expresar nuestras creencias sin miedo a que una célula terrorista decida atentar contra nuestra vida. Aun así, no debemos cruzarnos de brazos mientras en otras partes del mundo se están cometiendo tales actos de violencia; al igual que Malala, debemos luchar por conseguir una sociedad cuya bases sean la libertad y la igualdad.
Lucía Lozano ( 4º ESO “A”)

