Los cafés de la orquesta, por Victoria Rodríguez. Club de lectura de adultos

Se abre el telón. Aparece un escenario con sillas y atriles vacíos. Se cierra el telón. Se vuelve a abrir el telón. Aparecen músicos de orquesta en la pausa de un ensayo, hablando entre ellos mientras la estancia se inunda de un cálido olor a café recién hecho. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la novela…?

¿Lo han adivinado? Sí, “Los cafés de la orquesta”, ópera prima de Enrique García Revila, profesor, músico y escritor, que mereció el segundo premio Fray Luis de León de Narrativa en su edición de 2014.

Inspirada en “Las tertulias de la orquesta”, del compositor y escritor francés Héctor Berlioz, del que es especialista el propio García Revilla, esta novela nos descubre que detrás de los trajes de concierto, los músicos son personas, “humanos que tienen nietos, que se cuentan chistes, que se ríen con los chistes, que son escritores, que son cascarrabias, que son jóvenes y se enamoran o, incluso, que son violistas aquejados de gases antes de comenzar un concierto…”, tal y como reza la cubierta interior de la novela.

Además de todo lo anterior, los músicos se nos descubren como grandes inventores de historias con protagonistas tan relevantes como Mozart, Tchaikovsky, Chopin o Liszt. O nos involucran en el misterioso asesinato del “tosedor de conciertos” que, al mejor estilo Agatha Christie, nos tiene en vilo durante tres “cafés” (octavo, noveno y décimo). Y qué decir de la “Oda al malgastador de tiempo”, un espécimen muy común en nuestra sociedad, o el relato sobre el “Desastroso barbero de Sevilla”…

¡Para qué contarles! Lo mejor es que se acomoden en su sillón favorito y disfruten de sus relatos.

Geniales. Sencillamente, geniales.

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